Mi falta de “empatía”

Me dicen con frecuencia tanto que no tengo empatía por las familias de autistas como que al escribir no pienso en autistas no hablantes con altas necesidades de apoyo. Ambos son temas que me reviso mucho y trato de buscar una postura que beneficie a quienes son más vulnerables.

Creo que empatizar con las familias es una forma de llevarles herramientas que a la larga generan bienestar a las personas autistas a su cargo. Mi primer grupo no fue exclusivo para autistas, fue para dar a conocer lo que había aprendido en la comunidad autista angloparlante a personas hispanohablantes. Fue para dar A FAMILIAS Y PROFESIONALES las herramientas que yo como autista y madre no había encontrado en los múltiples apoyos terapéuticos y de grupos en que estuve. Este grupo se archivó por tres motivos principales y uno de ellos era que un grupo de autistas en él pensaba que yo como administradora daba demasiada “voz” a quienes no son autistas. 

Pero cada día me reviso y ayer no fue la excepción. Se me dijo que el texto de Jim Sinclair era desubicado y falto de empatía y yo falta de empatía por compartirlo. Lo leí unas cuantas veces más. Y no logro entender qué hay ahí de desubicado o falto de empatía. No lo logro. Pregunté en un grupo de neurotípicos que explican cosas a autistas. Nada.

Sé que ser madre de personas autistas no hablantes no es fácil. Y si bien el desahogo es necesario, es doloroso cuando es en público, donde las personas autistas estamos, estamos viendo como una parte inseparable de quienes somos se demoniza al tiempo que se ignoran y rechazan los ofrecimientos de apoyo concretos de parte de autistas.

Por eso pido que al menos los desahogos y quejas se vayan haciendo más específicos.

Si me dices “Odio el autismo” yo sí o sí lo voy a ver como un juicio a una enorme parte de quien soy. Si me dices “odio no tener herramientas para ayudar a mi hijo con las crisis” te puedo compartir más bibliografía y contenidos de los que quieras leer.

Si me dices que te frustra no tener herramientas de comunicación igual. Porque me he tomado el trabajo de no limitarme a mí autismo. Me he asegurado de acercarme a autistas con altas necesidades de apoyo, difundir y traducir su trabajo. Porque no me importa solo mi autismo. Me importa el bienestar de TODAS LAS PERSONAS AUTISTAS. Y de SUS experiencias he aprendido más que de profesionales. No incluir su voz en mi trabajo de justicia social sería dejar por fuera a quienes más herramientas me han brindado y a quienes más lo necesitan.

Y POR LEERLES justamente no puedo aceptar el discurso de odio el autismo de tantas familias. No puedo. No puedo con las familias que juzgan de falta de empatía a nuestro pedido de discernir qué es específicamente lo que duele en lugar de achacarlo todo al autismo.

¿Por qué en los grupos de familias de autistas se habla tan poco de apraxias? ¿Por qué hay tan pocas investigaciones sobre el origen neurológico de la apraxia? ¿Por qué los sistemas de salud latinoamericanos y otros no cubren el acceso y formación en sistemas de apoyo a la comunicación alternativa y aumentativa? ¿Por qué los sistemas de salud aún no cubren la evaluación del perfil sensorial de una persona autista ni herramientas de acceso sensorial?

Mi teoría es que se han centrado o en prevenir nuestra existencia o en que aprendamos a parecer neurotípicos.

Yo no puedo quedarme en la queja. No puedo aceptar que las personas se queden en la queja vacía cuando hay tanto por hacer y por cambiar. Y también entiendo el agotamiento y el miedo a estar “solos contra el mundo” y los sistemas neuronormativos.

Hay una necesidad profunda de tejer comunidad. Una comunidad que exija a la sociedad lo que sí necesitamos. Una comunidad en que tengamos cabida las personas autistas como protagonistas y no como objetos de inspiración.

Necesito que las familias sean parte de esa comunidad y necesito que las familias escuchen lo que las personas autistas con mayores necesidades de apoyo tienen que decir. Porque he visto que en el momento que una persona autista no hablante con altas necesidades de apoyo no repite lo que piensan las familias capacitistas se les acusa de “demasiado funcionales para hablar del autismo de verdad” o se les acusa de fraude. Y me parece muy utilitaria la posición de apoyar solo a las personas autistas que están condicionadas a repetir los discursos capacitistas.

Y no me es posible hacer comunidad con quien odia aquello que no me es posible separar de mí.

Hay una necesidad profunda de tejer comunidad. Una comunidad que exija a la sociedad lo que sí necesitamos. Una comunidad en que tengamos cabida las personas autistas como protagonistas y no como objetos de inspiración.
Necesito que las familias sean parte de esa comunidad y necesito que las familias escuchen lo que las personas autistas con mayores necesidades de apoyo tienen que decir. [Fondo verde con el texto anterior y dibujos de flores en las esquinas superior izquierda e inferior derecha]

Capacitismo, discriminación y otras opresiones en terapia

Texto recuperado del 2018

Cualquier «terapia» a la que asista o a la que sometan a una persona va a tener un sesgo en la INTERPRETACIÓN de las dificultades por diferencias de neurotipo, edad, raza, género, orientación sexual, clase social, acceso a lenguaje, idioma, cultura de origen, crianza, etc.

Las terapias no se dan jamás en un laboratorio controlado y las variables son infinitas, así que no importa cuánto una terapia está «científicamente probada», cosa que también tiene muchos sesgos, siempre va a existir la posibilidad (que no es baja) de abusos de poder, aunque no sean intencionales.

Las desigualdades entre dos humanos que interactúan son reales e inevitables en nuestra sociedad. Por lo general va a haber una diferencia de poder entre terapeuta y paciente y aún más si un paciente es menor de edad y de un neurotipo distinto.

Además, una persona menor de edad no ha consentido o consensuado la terapia en la enorme mayoría de los casos y las dificultades pasan por la interpretación de sus tutores y la interpretación de terapeutas a tutores. Las probabilidades de no entender una situación son enormes.

Si a esto le sumamos que un paciente no tiene acceso a lenguaje o el lenguaje que usa (por ejemplo un “comportamiento”) es deliberadamente ignorado por quien es terapeuta, ¿podemos asegurar que la terapia está priorizando el bienestar de una persona? ¿que no hay maltrato? Es imposible asegurarlo y los casos en que no ha sido así son demasiados.

#SoyAutista y en mi interacción con mis terapeutas y de mis hijis he visto muchas interpretaciones de nuestros comportamientos por parte de terapeutas bastante lejanas a nuestra realidad como neurodivergentes, como familia. No es un tema de “simple” mala praxis sino de #capacitismo. Por eso he buscado terapeutas que eviten las interpretaciones y más aún “extinguir comportamientos” de manera arbitraria.

Si a esto le sumamos que un paciente no tiene acceso a lenguaje o el lenguaje que usa (por ejemplo un “comportamiento”) es deliberadamente ignorado por quien es terapeuta, ¿podemos asegurar que la terapia está priorizando el bienestar de una persona? ¿que no hay maltrato? Es imposible asegurarlo y los casos en que no ha sido así son demasiados. [Fondo naranja oscuro y letras blancas]

¿A tu retoño autista le cuesta cepillarse los dientes?

Soy una persona autista, tratando de entender distintas terapias. Soy madre de adolescentes neurodivergentes que encontró útil no utilizar las consecuencias construidas mientras los criaba. He criado sin castigos, sin “muy bien”, sin tablas de pegatinas, sin premios. Cuando los profesores me daban los boletines con notas la información no la socializaba con mis hijos y nunca las consideré una medida de fracaso / éxito.

Antes de saber sobre nuestro autismo, leí sobre la maternidad respetuosa sin tácticas de control.Y ha funcionado para nosotros excepto cuando las escuelas han tratado de reducir los meltdown (causados por el matoneo y la discriminación) de maneras conductistas que causaron dolor y trauma.

Alguien me dijo la semana pasada que “el objetivo de algunas terapias para el autismo es enseñar habilidades a través del reforzamiento positivo”. Por ejemplo, enseñar a alguien a lavarse los dientes.

Mi primera pregunta fue: ¿por qué no revisan primero cuáles son los obstáculos o barreras que tiene la persona autista para lavarse los dientes?.

En estas terapias con frecuencia se sobresimplifica lo que llaman “antecedente”. Muchas veces veo las estrategias como si la barrera que tiene una persona es la falta de motivación. En mi experiencia no suele ser así.

Creo que rara vez es un tema de motivación. Creo si juiciosamente y con una formación en autismo a nivel de neurociencias, sumado a la participación de profesionales en distintas áreas y a la experiencia de autistas se analizara un antecedente, hasta los “reforzamientos positivos” simplemente estarían de más.

Analicemos posibles barreras que puede tener una persona autista para la “simple” habilidad de lavarse los dientes.

¿El equipo terapéutico es consciente de las diferencias sensoriales que una persona puede tener al lavarse los dientes?

  • La sensación del cepillo de dientes es demasiado intensa
  • El cepillo de dientes es demasiado duro, suave o irregular
  • La pasta de dientes es demasiado fuerte. Sí, incluso las frutadas sin menta pueden sentirse demasiado fuertes. O demasiado dulces.
  • El sonido del agua cayendo en el lavamanos
  • El eco del agua cayendo en el lavamanos
  • El olor del jabón, el cloro, los limpiadores, los ambientadores o la combinación de ellos
  • Los olores dejados por quien haya usado el baño antes
  • El sonido que hacen las luces
  • La forma en que se distribuyen las luces
  • La forma en que la luz se refleja en paredes, suelo o en el espejo o en el espejo
  • Sensibilidad a los ambientes demasiado oscuros
  • La forma en que los sonidos como las voces, el lavado, etc., resuenan en las paredes del baño
  • La temperatura del baño es diferente al resto de la casa
  • La temperatura del agua
  • Presionar el tubo de la pasta de dientes podría sentirse asqueroso
  • Ver la pasta de dientes salir puede ser asqueroso
  • Ver los restos de pasta de dientes en el tapón puede ser asqueroso
  • No poder graduar la cantidad de fuerza necesaria para tener la cantidad adecuada de pasta de dientes
  • La tapa de la pasta de dientes que siempre se cae, a veces a lugares antihigiénicos
  • Puntitos negros o manchas en el cepillo que pueden verse antihigiénicos
  • Tener que estar de pie durante demasiado tiempo en un solo lugar
  • Dientes o encías sensibles
  • Tripofobia por los agujeros del desagüe
  • Enjuague bucal muy fuerte
  • El lavado de la lengua genera arcadas
  • Náuseas en algunas personas

¿El equipo terapéutico sabe detectar dificultades de función ejecutiva?-

  • No tener una rutina consistente para el lavado de dientes
  • La rutina de lavado de dientes no es lógica
  • Necesitar hacer demasiadas transiciones para llegar al proceso
  • Demasiadas transiciones durante el proceso
  • Tener que detener una actividad en la que se está concentrado
  • Olvidar hacerlo porque demasiado inmerso en una actividad
  • Tiempo de cepillado, ¿cuánto es el tiempo que se debe hacer?
  • ¿El tiempo es en forma continua o por “pasos”?
  • El enjuague, ¿Cuántas veces es necesario hacer buches de agua para saber que ya es “suficiente”?
  • Dificultades de planeación motriz
  • En momentos de dificultades en distintos aspectos se dificulta cualquier actividad que requiera un mínimo de función ejecutiva

¿El equipo sabe manejar otras barreras?:

  • No entender las razones de la necesidad de cepillarse los dientes (consecuencias NATURALES de no hacerlo)
  • Angustia de no saber si se está tragando flúor aunque se enjuague
  • Tener miedo de hacerlo mal y ser corregido o incluso regañado por no cepillarse lo suficiente, dejar el tapón abierto, no enjuagar el cepillo de dientes o el lavabo
  • Malas experiencias con intentos previos de enseñar esta habilidad con amenazas o castigos o sin tener en cuenta las barreras
  • Que haya situaciones importantes de trauma y los miembros del equipo no estén informados en trauma y su manejo
  • No tener suficiente lenguaje para expresar las anteriores barreras

Esta lista no es exhaustiva. Tengo familia, amistades muy cercanas, conocidos, personas que he leído y más, que tienen al menos una de estas barreras. Ninguna me la inventé. Yo tengo VARIAS de esas barreras y mis mecanismos y herramientas para evitarlas se juzgan o como indisciplina o como rigideces. Tengo una amiga que a pesar de atender a su sensorialidad, a sus dificultades con las funciones ejecutivas y más barreras, no puede hacerlo… su experiencia previa fue tortuosa y lavarse los dientes es para ella una experiencia traumática.

Con tantos posibles antecedentes que deberían abordarse y que son tan importantes, ¿cómo se sabe cuándo una expresión de “buen trabajo” u otro reforzamiento positivo es elogiar a una persona por tolerar cuestiones que en una práctica ideal deberían haber sido abordadas y acomodadas en lugar de ser motivadas a hacerlas de cierta manera rígida a pesar de la incomodidad o dolor?

¿Cuál es la diferencia entre “un mecanismo de adaptación” en una persona sin acceso a ajustes y premiar el no expresar el dolor o la incomodidad (para generar comodidad en los demás)? ¿Qué datos se recogen en dichas terapias que demuestren que la incomodidad o dolor ya no existe cuando su expresión se extingue?

Tenemos que cuidar que las terapias tengan en cuenta que las personas autistas tienen una manera de procesar el mundo de manera diferente. Detrás de una supuesta “falta de habilidades” puede haber mucho más que lo que se puede imaginar alguien desde una perspectiva no autista.

Tenemos que evitar a toda costa que con reforzamiento positivo o negativo la persona naturalice el pasar por encima de sí misma. Y esto pasa a diario en la mayoría de terapias. Los profesionales están entrenados no en detectar barreras, eliminarlas y trabajar en acceso, sino en entrenar a la persona para cumpla un objetivo o una expectativa sin entender el fondo detrás de las dificultades.

[Descripción de la imagen: Persona de perfil en ropa cómoda cepillándose los dientes. A la derecha un cuadro gris que contiene el texto “Con tantos posibles antecedentes que deberían abordarse y que son tan importantes, ¿cómo se sabe cuándo una expresión de “buen trabajo” u otro reforzamiento positivo es elogiar a una persona por TOLERAR cuestiones que en una práctica ideal deberían haber sido abordadas y acomodadas en lugar de ser motivadas a hacerlas de cierta manera rígida a pesar de la incomodidad o dolor?” Arriba del cuadro el logo de Aprender a Quererme.]

Autoidentificación (autodiagnóstico) de autismo.

Una de mis principales molestias hacia quienes se oponen a la autoidentificación autista es que se juzga y critica la autoidentificación y a quien se autoidentifica como si fuera un capricho y no hubiera otras responsabilidades por parte de otros actores.
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Las personas no se autoidentifican con un neurotipo autista, palabra que se usa como insulto y que hace parte de un manual diagnostico de “desórdenes mentales”, porque es chévere / guay. Hay que mirar qué lleva a una persona a hacerlo.
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Hay, como siempre, que ir más allá de intentar cambiar el comportamiento con aversivos (en este caso juicios, críticas y malos tratos a quien se autoidentifica autista) e incluso con refuerzo positivo (“Muy bien, tú sí fuiste con un profesional. ¡Eres de los <buenos autistas>!”)
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Para que no ocurra la autoidentificación, el diagnóstico debe ser no sólo accesible sino respetuoso, acertado, útil, que no te lleve a ser aún más discriminado o maltratado, que te asegure los ajustes razonables que necesitas, y más. Y eso está MUY lejos de ocurrir hoy aún en países con más ingresos o con mejor sistema de salud, ni qué decir en Latinoamérica.
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Yo no creo que debamos evitar que las personas tengan acceso a comunidad, tantas veces el único apoyo que están cerca de tener, mientras pasan hasta décadas para que se forme una masa crítica de profesionales que sepan del tema, que no estén llenos de prejuicios, que puedan derivar a un profesional capacitado, que no le tiren la puerta en la cara o se burlen de quien tiene dudas.

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Si no quieren autodiagnóstico o autoidentificación deben ellos, los profesionales, exigir :
– Formación adecuada y actualizada en las profesiones médicas, terapéuticas y de salud mental.
– Que el diagnóstico brinde el acceso a apoyos que debería tener
– Que el diagnóstico adecuado sea accesible para quien lo solicite.

Hoy no se dan ninguna de éstas tres cosas así que el diagnóstico no es de valor práctico más allá de el saberse autista, que para muchas personas es un lujo al que no todos pueden acceder.
Juzgar a quienes lo que buscan es encontrar en una comunidad los apoyos que el sistema les ha negado no tiene presentación y habla del poco interés que en el fondo (o no tan en el fondo) tienen por ayudar las personas autistas adultas.
Si esto se cumpliera, muy pocas personas buscarían autoidentificarse autistas. No sería necesario. La autoidentificación es una respuesta a la falta de apoyos, no es un capricho en la gran mayoría de los casos.
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[Descripción de la imagen: caricatura de una persona de espaldas, cabello negro y corto, camisa azul y pantalón gris, de frente a una puerta que se está cerrando bruscamente en su cara.]

EMPODERAMIENTO: Discapacidad, terminología y eufemismos

#SoyDisca

Elijo la palabra DISCAPACIDAD como IDENTIDAD, en honor a la comunidad que me acogió y me dio herramientas para aceptarme.

Como comunidad somos personas discapacitadas por la sociedad, más nuestros obstáculos no son únicamente por la sociedad.

Yo no tengo capacidades diferentes, soy humana, habilidades diferentes tienen todas las personas, unas son buenas en matemáticas, otras para bailar, otras para escribir, etc. En cambio NO es una capacidad diferente tener visión doble, es una discapacidad.

Frases así se convierten muy fácilmente en eufemismos para hablar de discapacidad. Eufemismos que además no responsabilizan a la sociedad de la discapacitación que ejerce sobre nosotros. Casi que invitan a darnos una palmadita en la espalda y seguir de largo sin brindar accesos.

Hablar de discapacidad ES una conversación incómoda porque implica que vayas más allá de las palabras suavizantes y eufemismos y TE REVISES tu rol en la discapacitación de distintos grupos.

Y es una revisión que ojalá todos hiciéramos pues todos somos capacitistas en mayor o menor medida.

En los colectivos en los que trabajo, elegimos muy conscientes la palabra DISCAPACIDAD. Las alternativas que nos han querido ofrecer y hasta imponer no son afines a como percibimos la discapacidad en nuestro día a día, ni en nuestra naturaleza, ni en nuestra relación con el mundo. Habrá a quien les sirva, habrá a quien no. Habrá a quien hoy sí y mañana no.

A mí no me sirven esas palabras.

No me sirven palabras que borran a personas y comunidades que llevan décadas de lucha de justicia en discapacidad o justicia anti-capacitista.

No me sirven palabras que se limitan a hacernos ver “menos otros” en lugar de luchar por los derechos de todos los “otros”.

No me sirven palabras cuya lucha, si es que la hay, se limita a la forma de hablar, a lo estético y superficial.

A mí me gusta más el reclamar y apropiar la palabra. Me sirve usar su poder, su energía que incomoda para visibilizar la falta de accesos y confrontar a las personas en sus actitudes capacitistas.

Para denunciar el capacitismo no es ni cercanamente suficiente tratarnos con palabras “amables” o delicadas. Es necesario unirse activamente a una lucha por que se respeten nuestros derechos y se nos brinde accesos para participar en sociedad plenamente.

[Descripción de la imagen: fondo turquesa con un globo de texto rosa en dos tonos y el texto: Para denunciar el capacitismo no es ni cercanamente suficiente tratarnos con palabras “amables” o delicadas. Es necesario unirse activamente a una lucha por que se respeten nuestros derechos y se nos brinde accesos para participar en sociedad plenamente.
@aprenderaquererme
Abajo a la izquierda el logo de Aprender a Quererme]

¿Cómo celebrar un #DiaDelOrgulloAutista respetuoso e interseccional?

El orgullo autista se creó para para contrarrestar discursos patologizantes del autismo que son tan invasivos el día 2 de abril. Esto significa que el día del #OrgulloAutista NO hablamos del autismo como padecimiento, trastorno, síndrome o algo que “se sufre”. En este contexto el DSM no es relevante.

Celebramos el orgullo autista reconociendo que es un día de celebración de las personas autistas y, si no lo somos, nos limitamos a compartir y divulgar desde páginas de autistas. No es un día para alardear o promocionar de tu labor, ni de tu ser “aliado”, como familia o profesionales no autistas. Es un día para compartir las experiencias en primera persona.

#NadaSobreAutismoSinAutistas

Celebramos el orgullo autista con el lenguaje y símbolos de la comunidad autista. Es una ENORME falta de respeto usar los símbolos de quienes nos silencian, nos tratan de normalizar, o a diario usan el lenguaje de la patología. No uses ni puzzles ni azul.

Si quieres apoyar a autistas a celebrar el orgullo autista, difunde nuestras palabras. No copies el sinsentido que hay en Wikipedia (es inexacto y genera confusión hablar de “celebrar la neurodiversidad del espectro autista”, no educa sobre neurodiversidad ) habiendo tan ricas experiencias en primera persona.

Si a diario corriges a las personas autistas con un “se dice persona con autismo”, hoy es un día para callar y escuchar.

Si en tu día a día haces terapias “para que no se note”, promueves curas, protocolos, y tratamientos “nutricionales” para el autismo, hoy es un día para callar y escuchar.

Si haces o promueves la investigación genética para evitar nuestra existencia, hoy es un día para callar y escuchar.

Si tienes una postura “anti-etiquetas”, hoy es un día para callar y escuchar.

Celebremos el orgullo autista sin señalar a otras identidades / neurotipos / condiciones / discapacidades como algo que es mejor no ser. Dejemos ya el discursito “Soy Autista, no soy ‘esto otro'”. No nos beneficia estigmatizar a otros.

[Descripción de la imagen : fondo con los colores del arcoiris coloreados en lápiz y el texto ¿Cómo celebrar un #DiaDelOrgulloAutista respetuoso e interseccional? En la esquina inferior derecha el logo de Aprender a Quererme]

Dicen : “Yo no etiqueto, sólo veo seres humanos”

Hace dos años escribí :
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Cuando reniegas de las etiquetas con un «yo no veo X, sólo seres humanos» o «no digas que esta persona es X, tiene nombre y es Z» (cuando se está hablando de personas como Z y no de Z en específico) estás:

– Restando valor a experiencias de vida que se separan de la arbitrariamente elegida norma

– Evitando que personas con estas experiencias de vida encuentren a otras personas con quien compartir eso particular que les pasa

– Censurando un lenguaje que puede ser empoderante para un grupo humano

– Quitando herramientas para nombrar experiencias compartidas

– Insinuando que aquello que somos es tan intrínsecamente negativo que no merece ni ser nombrado

– No reconociendo el valor y derecho a la diversidad de un grupo, haciendo énfasis en la «igualdad»

– Creyendo que las etiquetas son limitantes cuando en realidad una etiqueta puede mostrar infinitas maneras de ser alejadas de la sí limitante «normalidad»

– Incluso justificando un no hacer nada por incluir o acomodar, al fin y al cabo «somos iguales»

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Hoy pongo un ejemplo:

Es como decir: “¡Yo no discrimino!

Yo no veo TULIPANES, yo sólo veo FLORES.”

Y ponerles a todas las flores la misma tierra, el mismo abono, el mismo clima, la misma irrigación, etc de las rosas sin importar si son tulipanes, buganvilias, lotos, flor de un día, echinopsis, etc.


[Descripción de la imagen : al fondo plantas verdes con un solo capullo de flor roja abajo hacia la izquierda. Un marco blanco y el texto en letras blancas: Es como decir: “¡Yo no discrimino!

Yo no veo TULIPANES, yo sólo veo FLORES.”]

¿Por su nombre?

Cuando se debate sobre el lenguaje para hablar de autismo si es algo que se es (Autista) o es algo que se tiene (persona con autismo), con mucha frecuencia nos responden “yo le digo por su nombre y hablo de autismo sólo con sus terapeutas y maestros cuando corresponde”.

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Ya en un escrito anterior nombré que el nombre y el neurotipo se utilizan en distintos contextos. Yo no puedo exigir ajustes o apoyos por ser Mónica sino por ser autista. A mí no me discriminan por ser Mónica sino por ser autista.

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Yo no puedo poner a un lado mi autismo hasta ir a un “profesional del autismo” porque es mi vivencia diaria y necesito un lenguaje para hablar de ella. Cuando yo no tenía ese lenguaje me sentía rota, sola y extraterrestre.

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Cuando me responden al lenguaje que uso para hablar de mi naturaleza con un “por su nombre” y dicen que el neurotipo se usa sólo en contextos excepcionales, yo interpreto un tabú hacia la palabra “autismo” y que a sus peques no se les da herramientas para que entiendan sus diferencias con naturalidad.

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Las personas autistas pueden hablar con el lenguaje oral o no. Igual perciben sus diferencias y cómo se relaciona su entorno con ellas. Ojalá cada día se les den herramientas de lenguaje (no sólo hablado oral) para expresarse, incluyendo el lenguaje sobre su autismo.

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Que las personas autistas no tengan lenguaje oral, no significa que no perciban sus diferencias ni que no necesiten lenguaje para hablar de ellas.

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Si por el momento necesitas decir “persona con” para hablar del autismo de tu retoño, quizás para “suavizarlo” como lo expresó alguien ayer, hazlo. Pero no dejes de hablar de autismo, ni hablarle de autismo a tu retoño, ni de explicarle el motivo de sus diferencias.

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No pienses que hablar de autismo es etiquetarle. La palabra autismo es una herramienta, para recibir apoyos, de autoconocimiento y de comunidad.

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No le niegues eso.

[Descripción de la imagen: fondo azul con un sol rojo en la esquina superior izquierda con el texto “Yo no puedo poner a un lado mi autismo hasta ir a un “profesional del autismo” porque es mi vivencia diaria y necesito un lenguaje para hablar de ella.” y en un rectángulo azul @aprenderaquererme. En la. Esquina inferior derecha una silueta humana de perfil blanca dentro de la que hay un dibujo rojo de un cerebro]

¿Cómo hablas de autismo? ¿Cómo hablas de tu hijo?

¿Alguna vez se han detenido a pensar cómo se sentirían sus hijos si entraran a un grupo de autismo dirigido por familiares de personas autistas y leyeran lo que ahí se publica?
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Hoy puedes pensar que tu hijo no es capaz de leer o de entender, quizás hasta te han convencido que nunca podrá hacerlo (nunca lo creas, lucha por comunicación para tu peque, aunque no sea oral)
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Pero, ¿y qué tal que sí entienda o llegue a entender?
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¿Cómo hablas de tu hijo?
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¿Cómo hablas del autismo?
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¿Eres consciente de que hay personas autistas en estos grupo que a diario leemos cómo odian una parte que es inseparable de quienes somos?
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Quizás pensarás… No son como mi retoño que “tiene autismo de verdad” (refiriéndote a muchas necesidades de apoyo) sin conocernos. Porque escribimos, quizás hasta nos expresamos “demasiado bien” (quizás gracias a la hiperlexia, rasgo frecuente entre autistas, incluso no hablantes).
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Quizás hasta lo negativo que expresas acá lo dices a tus amistades en voz alta frente a tu retoño, al fin y al cabo crees que no entiende nada. Lo han hecho hasta directivas de la más grande “caridad” sobre autismo. Y familias lo han dicho a mis amistades no hablantes que se comunican por sistemas alternativos.
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Hablan de autismo como si no existiéramos, como si no importáramos, como si no valiéramos.
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#SoyAutista, lo veo cada día de mi vida. Veo el miedo del mundo a que haya más “como yo”. Leo cómo maltratan a sus hijos de diferentes maneras (quizás sin saber que es maltrato, o sabiéndolo pero “el fin justifica los medios”) para que “se les quite” o “al menos que no se le note”.
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Les leo y muchísimas veces siento, tristeza frustración, rabia. Como madre algunas veces puedo empatizar con sus vivencias, como autista y madre de autista empatizo primero con sus peques hacia quienes a veces noto hay una falta de empatía.
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Ojo. Con esto no estoy poniendo en duda el amor por sus hijos. Todo lo contrario, confío que les amen tanto como para cuestionar cosas que les han vendido como “normales” y vayan más allá.

[Descripción de la imagen : foto en blanco y negro de una señal de pare y el texto “¿Alguna vez se han detenido a pensar cómo se sentirían sus hijos si entraran a un grupo de autismo dirigido por familiares de personas autistas y leyeran lo que ahí se publica?”]

¿Respeto?

Yo solo pido que cuando alguien dice “autista” la gente deje de entrar a corregir y a explicar que no es correcto o que prefiere otra denominación.
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Tanto que explican que somos personas que nos hacen dudar si nos ven como tal. Si crees que tienes que decir “persona” para que se sepa que alguien es persona vaya que tienes que revisar tus prejuicios hacia ese grupo de personas. Es tu tema, no el mío.
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Respeto no es decirle a una persona que es persona. Respeto es que se nos reconozca nuestra agencia (capacidad de decidir qué es lo mejor para nosotros mismos), autonomía, identidad, comunidad, cultura, etc.
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Nombra el autismo tuyo o de tu hijo/alumno/paciente/etc como te parezca mejor. Sólo deberías elegir por otros si la persona no se comunica aún al respecto para mostrar su preferencia.
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Hazlo dentro de un contexto (por eso no sirve el “por su nombre”, a mi no me van a dar #AjustesRazonables por ser Mónica sino por ser autista) y deja en paz a quien lo dice distinto a ti. Quien dice que es autista en un grupo de autismo está en contexto porque la mayoría del grupo no lo es y lo que se habla de autismo le afecta directamente.
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Si te da curiosidad una postura pregunta, pero no impongas tu postura y menos aún a quien vive siendo autista (o teniendo autismo).

[Descripción de la imagen : Gatis sentado de frente con las patas delanteras cruzadas frente a su panza las orejas están hacia abajo y la cara una expresión de duda. En la esquina superior izquierda el logo de Aprender a Quererme, un símbolo de infinito que está “roto” en varias partes y de esas partes salen raíces y hojas. En el centro en letra cursiva la pregunta ¿Respeto? Y la dirección de Instagram @aprenderaquererme]